No todos los equipos necesitan lo mismo. A veces, el tamaño del grupo o el momento que está viviendo cambia por completo la experiencia que tiene sentido diseñar.
Subir a Montserrat cuando aún es de noche y estar allí arriba cuando sale el sol es una de esas experiencias que no se olvidan fácilmente. Organizamos esta actividad para un equipo de dirección que llevaba meses en una dinámica de alta presión y necesitaba un reset. Madrugón, linterna en mano, silencio en la montaña y una conversación sobre el futuro del equipo mientras el sol pintaba el Pla de Bages.
No hubo ningún ejercicio de team building en sentido estricto. Solo presencia, naturaleza y tiempo para pensar juntos. A veces eso es exactamente lo que un equipo necesita.
Lo que nos llevamos de esta experiencia
La clave no es llenar la agenda de dinámicas, sino crear las condiciones para que las personas interactúen de otra manera. Cuando el formato encaja con el grupo, aparecen conversaciones, complicidades y comportamientos que en la rutina diaria no siempre vemos.
Si estás pensando en una jornada para tu equipo y no tienes claro qué formato puede encajar, cuéntanos cómo es el grupo y qué momento está viviendo. A partir de ahí podemos diseñar la experiencia.
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