Subir a Montserrat cuando aún es de noche y estar allí arriba cuando sale el sol es una de esas experiencias que no se olvidan fácilmente.
Organizamos esta actividad para un equipo de dirección que llevaba meses en una dinámica de alta presión y necesitaba un reset. Madrugón, linterna en mano, silencio en la montaña y una conversación sobre el futuro del equipo mientras el sol pintaba el Pla de Bages.
No hubo ningún ejercicio de team building en sentido estricto. Solo presencia, naturaleza y tiempo para pensar juntos. A veces eso es exactamente lo que un equipo necesita.
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