Hay actividades que solo funcionan de noche. El raid de orientación nocturna es una de ellas.
Con linterna frontal, mapa y brújula, equipos de 4-5 personas tienen que localizar una serie de balizas escondidas en un entorno natural. El tiempo corre, la oscuridad desorienta y la comunicación dentro del equipo se vuelve crítica.
Lo que más nos gusta de esta actividad es lo que revela: quién toma el liderazgo cuando la situación es ambigua, cómo gestiona el equipo el desacuerdo sobre qué camino tomar, quién mantiene la calma cuando el grupo se pierde.
En 3 horas de oscuridad aprendes más sobre tu equipo que en 6 meses de reuniones.
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