Cuando pensamos en un team building, la actividad importa, pero también importan el grupo, el entorno, el momento y lo que queremos que ocurra entre las personas.
Hay una actividad que Wind Cat lleva haciendo desde sus inicios y que nunca falla: la calçotada corporativa. Es quizás la actividad más catalana que tenemos en el catálogo, y una de las que más conexión genera entre los equipos. El protocolo del calçot — el babero, la salsa romesco hasta los codos, el ritual de pelar y mojar — tiene algo que rompe jerarquías y crea complicidad instantánea.
No hemos visto todavía a ningún CEO que mantenga la compostura con un calçot en la mano. Este año llevamos a un equipo de una empresa farmacéutica internacional a una masía en el Alt Camp. Muchos de ellos eran de fuera de Cataluña y era su primera calçotada.
La reacción fue unánime: ¿por qué no habían hecho esto antes?
Lo que nos llevamos de esta experiencia
¿Funcionaría para cualquier equipo? No necesariamente. Antes de proponer una actividad miramos número de personas, perfiles, condición física, tiempo disponible, época del año y objetivo. La mejor actividad no es la más espectacular: es la que encaja con ese grupo.
¿Estás organizando una jornada de equipo? Cuéntanos cuántas personas sois, dónde queréis hacerla y qué os gustaría conseguir. Os ayudaremos a encontrar una propuesta que tenga sentido para vuestro grupo.
Vols organitzar alguna cosa semblant?
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