La Guarida del Dragón: un team building para pensar, crear y defender una idea

Diseñar un producto es una cosa.

Conseguir que los demás crean que merece la pena invertir en él ya es otra historia.

La semana pasada utilizamos La Guarida del Dragón dentro de un proceso de coaching de equipo. La actividad nos servía para trabajar de una manera práctica algunas de las cuestiones que el grupo estaba abordando en la formación: pensar en futuro, explorar problemas y buscar soluciones.

Y, de paso, poner a prueba unas cuantas habilidades que en el trabajo aparecen constantemente.

Una idea, poco tiempo y un equipo que tiene que ponerse de acuerdo

Dividimos al grupo en equipos pequeños y cada uno recibió el mismo reto: diseñar un producto y conseguir vender la idea al resto.

Eso obliga rápidamente a hacer muchas cosas a la vez.

Hay que generar ideas, elegir una, organizarse, repartir tareas, preparar la presentación y pensar cómo defender el producto cuando empiecen las preguntas.

Porque después llega el momento de entrar en la Guarida del Dragón.

Cada equipo presenta su propuesta y los demás empiezan a preguntar.

¿Qué tiene de especial el producto?

¿Tiene sentido?

¿Puede funcionar?

¿Sería rentable?

Y ahí la idea inicial empieza a ponerse a prueba.

Tener una buena idea no es suficiente

Una de las cosas interesantes de este tipo de dinámicas es que el resultado no depende únicamente de quién haya tenido la idea más original.

También importa mucho cómo consigue el equipo desarrollarla y explicarla.

Una propuesta aparentemente sencilla puede ganar fuerza si el equipo ha sabido construirla bien, mientras que una idea brillante puede perderse si nadie consigue explicarla con claridad.

Y durante todo el proceso aparecen muchas de las dinámicas habituales de cualquier equipo: quién propone, quién cuestiona, quién organiza, quién toma decisiones o cómo reaccionamos cuando alguien pone nuestra idea en duda.

Todo eso ocurre mientras aparentemente estamos jugando a inventar un producto.

¿En qué producto invertiríamos?

Después de las presentaciones y de las preguntas, llegó el momento de decidir.

Entre todos valoramos en qué producto habríamos invertido.

Ese cierre permite ir un poco más allá de la competición y observar qué había conseguido cada equipo: no solo qué había creado, sino también cómo había construido y defendido su propuesta.

En este caso, además, la actividad estaba vinculada al trabajo que el grupo estaba haciendo dentro de su proceso de coaching.

Y ahí es donde este tipo de team building tiene especialmente sentido para nosotros.

La dinámica es divertida, sí.

Pero también nos da una excusa perfecta para observar cómo piensa, decide, comunica y colabora un equipo cuando tiene delante un problema que resolver.

¿Qué podemos trabajar con La Guarida del Dragón?

Dependiendo del objetivo del grupo, la actividad permite trabajar especialmente:

  • Pensamiento creativo.
  • Resolución de problemas.
  • Comunicación.
  • Gestión del tiempo.
  • Habilidades de presentación.
  • Cooperación.
  • Planificación.
  • Delegación.

Porque a veces una forma bastante efectiva de hablar sobre cómo funciona un equipo es simplemente ponerlo a hacer algo juntos y observar qué pasa.

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