No todos los grupos necesitan lo mismo. Y eso, cuando organizas una actividad, cambia bastante las cosas.
Una de las diferencias entre trabajar con grupos corporativos y hacerlo con grupos de amigos o familiares es precisamente el objetivo.
En un grupo de amigos o una familia, la cohesión se sobreentiende. No hace falta plantear una actividad pensando en cómo conseguir que se conozcan mejor, que colaboren o que rompan determinadas barreras. El punto de partida es otro.
Y eso nos permite jugar de otra manera.
Cuando el grupo permite subir un poco el listón
En un incentivo de empresa suele haber perfiles muy distintos.
Personas más deportivas y menos deportivas, edades diferentes, gente que disfruta con la aventura y gente que preferiría estar tranquilamente sentada tomando algo.
Y todos forman parte del mismo grupo.
Por eso, cuando diseñamos una actividad corporativa, una de nuestras obsesiones es que la propuesta sea suficientemente atractiva para unos sin dejar fuera a otros.
Con un grupo de particulares podemos permitirnos, en ocasiones, plantear una aventura algo más exigente o más larga.
Eso sí: seguimos teniendo que conocer al grupo y tener en cuenta las capacidades de todos. Que sean amigos no significa que todos estén dispuestos a remar 22 kilómetros.
22 kilómetros en kayak por el Congost de Mont-rebei
Para cerrar el mes de agosto nos hemos desplazado al Congost de Mont-rebei.
Y cuesta imaginar una manera mejor de acabarlo.
Recorrimos el desfiladero en kayak, en una excursión de ida y vuelta de 22 kilómetros entre las paredes que separan la parte catalana de la aragonesa.
El lugar es una maravilla.
Y hacerlo desde el agua permite verlo de otra manera.
Durante el recorrido pudimos disfrutar de la fauna y la flora del Congost, contemplar el vuelo del quebrantahuesos y, además, tuvimos la fortuna de ver nutrias nadando.
De esas cosas que no se pueden programar y que, precisamente por eso, hacen todavía mejor una salida.
No siempre hay que buscar la misma actividad
Después de muchos años organizando experiencias para grupos, una cosa la tenemos bastante clara: no se trata de tener una actividad y buscar a quién vendérsela.
Es al revés.
Primero hay que entender qué grupo tienes delante.
Un equipo de empresa, un incentivo, una familia o un grupo de amigos pueden disfrutar exactamente del mismo entorno, pero probablemente no necesiten la misma experiencia.
A veces tendremos que buscar una actividad donde absolutamente todo el mundo pueda participar.
Otras podremos meterle un poco más de aventura.
Y otras, como en Mont-rebei, basta con acertar con el grupo, coger los kayaks y dejar que el lugar haga el resto.
Porque es bastante difícil no enamorarse de un sitio así.
¿Quieres organizar algo parecido?
Hablemos de tu equipo →
