Hay eventos en los que el networking empieza con una copa en la mano y la típica pregunta:
—¿Y tú de qué empresa/departamento eres?
Esta vez decidimos complicarlo un poco.
El pasado viernes organizamos una actividad de networking breve, dinámica e intensa, pensada para conseguir que los asistentes empezasen a interactuar prácticamente desde el momento en que entraban por la puerta.
Y para hacerlo utilizamos algo muy sencillo: un pequeño bolso con candado.
Primero, descubre quién es tu equipo
Al llegar al evento, cada persona recibió uno de estos pequeños bolsos.
Se repartieron al azar y escondían la primera parte del reto: para poder avanzar había que empezar a hablar con los demás participantes.
Porque los propios bolsos determinaban a qué equipo pertenecía cada persona.
Así que, antes de enfrentarse a ninguna prueba, tenían que hacer algo fundamental:
encontrarse.
Preguntar, comparar información, moverse por la sala, abrir el candado y descubrir quién formaba parte del equipo.
En otras palabras, hacer networking sin que nadie tuviera que decirles:
“Ahora tenéis diez minutos para hacer networking”.
Una excusa para empezar a hablar
Para nosotros, ahí está precisamente lo interesante de este tipo de dinámica.
Muchas veces no hace falta organizar algo muy complejo para conseguir que las personas interactúen.
Hace falta darles una buena excusa para hacerlo.
Cuando existe una misión concreta, desaparece parte de la incomodidad del primer contacto.
Ya no tienes que buscar una conversación.
Tienes algo que preguntar.
Algo que descubrir.
Y alguien que necesitas encontrar.
El juego hace el resto.
Y cuando encuentras a tu equipo, empieza el siguiente problema
Encontrarse antes que los demás tenía premio.
El primer equipo que consiguió reunirse dispuso de 20 minutos para enfrentarse al enigma definitivo de la jornada: abrir la Caja de Barrick.
La dinámica cambiaba entonces completamente.
Primero habíamos utilizado el juego para favorecer el contacto y el movimiento entre los asistentes.
Ahora tocaba colaborar.
Observar.
Compartir información.
Probar posibilidades.
Y resolver juntos un problema con el reloj en marcha.
Networking sin llamarlo networking
A veces nos preguntan cómo conseguir que la gente se relacione en un evento sin recurrir al networking más convencional.
Esta es una de las respuestas.
No obligamos a nadie a presentarse delante de todo el grupo.
No hacemos rondas interminables de nombres y cargos.
Simplemente creamos una situación en la que hablar con los demás es necesario para avanzar.
Y, casi sin darse cuenta, las personas ya han empezado a conocerse.
Después podemos añadir un segundo reto, una competición o una dinámica de equipo.
Pero lo más difícil ya ha ocurrido:
hemos conseguido que se muevan, pregunten y empiecen a hablar. A veces, para romper el hielo, solo hace falta ponerle un candado.
Vols organitzar alguna cosa semblant?
Parlem del teu equip
